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Artículo 3: El lago que no debería estar ahí

Los orígenes discutidos de Río Mayo

Buenos Aires, Blanco o Coyte

En las dos entradas anteriores apareció el primer problema: los tiempos.

Si Gregorio Mayo llegó realmente hasta el actual Río Mayo desde la zona del Lago Fontana, el viaje debió realizarse en un margen muy reducido. Y cuando se revisa el diario de John Murray Thomas, ese margen se vuelve todavía más difícil de ordenar.

La pregunta, entonces, ya no es solamente cuándo pudo haber salido Mayo.

También importa otra cosa:

¿Qué alcanzó a ver realmente?

Fontana escribió que la comisión enviada al mando de Mayo descubrió un río que bajaba del oeste. Pero en el mismo pasaje agregó un dato todavía más inquietante: aquellos hombres habrían divisado otro lago más al sur.

Ese detalle cambia el eje de la investigación.

Hasta ahora el problema era cronológico.

Desde este punto empieza a ser también geográfico.


La frase de Fontana

En su relato, después de afirmar que la comisión de Mayo descubrió un río que bajaba del oeste, Fontana escribió:

Divisaron otro lago más al S. que supongo sea el lago Buenos Aires, según la distancia calculada por el señor Mayo.

Luis Jorge Fontana, Viaje de Exploración en la Patagonia Austral. 1886.

La frase parece menor, casi una observación secundaria dentro del informe.

Pero contiene tres datos importantes:

  1. la comisión habría visto un lago hacia el sur;
  2. Fontana no lo identificó con certeza;
  3. la identificación con el Lago Buenos Aires fue una suposición basada en una distancia calculada por Mayo.

El punto clave está en una palabra: supongo.

Fontana no escribió que Mayo llegó al Lago Buenos Aires. Tampoco escribió que lo reconoció directamente. Dijo que la comisión divisó un lago más al sur y que él supuso que podía tratarse del Buenos Aires.

La diferencia es importante.

Porque si se trataba de una suposición, entonces puede revisarse.

Hay además un dato previo que vuelve más extraña la identificación con el Lago Buenos Aires. Fontana conocía la latitud atribuida al paso de Simpson y, al avanzar por el Senguer superior, calculaba que ese punto quedaba algunas leguas más al sur del lugar donde se encontraban. Si el objetivo seguía siendo hallar una comunicación hacia el Aysén, no resulta evidente por qué la comisión debía alejarse mucho más hacia el sur, hasta una región tan distante como la del Lago Buenos Aires.

Y hay otro detalle que conviene tener presente desde el comienzo: Fontana no vio ese lago. Lo que tenemos es una información transmitida por la comisión de Mayo, interpretada después por Fontana dentro de una memoria general de la expedición.

Es decir:

Mayo y sus hombres observaron algo.
Fontana recibió esa información.
Y luego intentó ubicarla dentro de la geografía que creía conocer.

Ese encadenamiento abre margen para errores de distancia, orientación o identificación.


Primer candidato: el Lago Buenos Aires

El Lago Buenos Aires existe, por supuesto. Es uno de los grandes lagos de la Patagonia.

Pero al ubicarlo en un mapa moderno aparece de inmediato una dificultad: queda demasiado lejos del sector donde se movía la expedición.

Para que la comisión de Mayo hubiera visto realmente el Lago Buenos Aires, habría que aceptar una marcha mucho más extensa que la que sugiere la cronología disponible. No sólo tendrían que haber salido desde la zona del Lago Fontana, avanzar hacia el sur, encontrar un río que bajaba del oeste, reconocerlo, intentar internarse hacia la cordillera y regresar al Senguer. Además, deberían haber alcanzado un punto desde donde fuera posible divisar, o al menos inferir, un lago situado mucho más al sur incluso que el actual valle del Río Mayo.

Eso vuelve el recorrido extremadamente exigente.

Y no sólo por la distancia.

Fontana habla de una comisión de diez hombres al mando de Mayo. Una marcha larga de ese tipo habría requerido caballos suficientes, previsiones de comida, tiempos de descanso y cierta organización para regresar sin comprometer al resto de la expedición. Si el reconocimiento hubiese sido tan extenso como para acercarse visualmente al Lago Buenos Aires, llama la atención que no aparezca expresado en leguas, jornadas parciales, referencias intermedias o accidentes destacados del terreno.

Si la comisión hubiera avanzado tanto hacia el sur, uno esperaría algún rastro más claro en el relato: otros valles, otros cursos de agua, accidentes importantes del terreno, cambios de paisaje o referencias intermedias.

Pero Fontana resume todo el resultado de la comisión en unas pocas líneas.

No hay una descripción amplia de una marcha profunda hacia el sur.

No hay una enumeración de los cursos intermedios.

No hay un relato detallado del paisaje que deberían haber atravesado o visto.

La identificación con el Lago Buenos Aires, entonces, resulta problemática.

No imposible en abstracto.

Pero sí difícil de sostener sin aceptar demasiadas condiciones favorables al mismo tiempo: una marcha muy rápida, una observación desde un punto excepcional, una distancia bien calculada, un diario de Thomas que no registró con claridad la salida, y un relato de Fontana que comprimió de manera extrema un reconocimiento muy amplio.

Son muchas piezas para acomodar.


Mapa comparativo: Lago Fontana, Lago Blanco, Coyte y Lago Buenos Aires

Mapa moderno de referencia. La comparación entre el Lago Fontana, el Lago Blanco, la zona de Coyte y el Lago Buenos Aires permite dimensionar el problema geográfico. Las líneas o distancias deben leerse como referencias aproximadas, no como reconstrucciones exactas del recorrido.


Segundo candidato: el Lago Blanco

La duda sobre el Lago Buenos Aires no es nueva.

En un artículo publicado en la Revista Argentina Austral, n.º 385, de noviembre de 1963, se propuso otra posibilidad: que el lago divisado por la comisión hubiera sido el Lago Blanco, aunque también se mencionaba el Buenos Aires como alternativa menos probable.

…divisa un nuevo lago, que ha de haber sido el Blanco, o bien el Buenos Aires (esto último me parece menos probable)…

Revista Argentina Austral, n.º 385, noviembre de 1963

Este dato es valioso porque muestra que otros autores también encontraron problemática la identificación con el Lago Buenos Aires.

Pero el Lago Blanco tampoco resuelve completamente el problema.

A primera vista, tiene una ventaja: está más cerca que el Buenos Aires. Sin embargo, su ubicación presenta dificultades propias. El valle del Chalía y el relieve de la zona no parecen favorecer una visión lejana y abierta del lago. Más bien, el Lago Blanco parece un lago que se encuentra al acercarse, no uno que se divisa claramente desde lejos durante una exploración rápida.

Además, el Lago Blanco también queda al sur del actual valle del Río Mayo. Por eso no basta con decir que está más cerca que el Buenos Aires. Para convertirlo en candidato habría que explicar cómo llegó la comisión hasta una zona desde la cual pudiera observarlo y por qué no quedaron registrados otros elementos importantes del camino.

El arroyo Chalía, por ejemplo, tendría que haber llamado la atención.

También la laguna Quilchamal.

No son detalles menores. Para una expedición que buscaba cursos de agua, pasos, pasturas y orientación, esos rasgos difícilmente serían irrelevantes.

Pero no aparecen con claridad en la descripción de Fontana.

Por eso, el Lago Blanco es una posibilidad interesante como antecedente historiográfico, pero también presenta obstáculos. Sirve para mostrar que la identificación del lago estaba abierta a discusión, no necesariamente para resolverla.


Otros espejos de agua menores

También existen otros lagos o lagunas en la región cordillerana, como el Lago Las Margaritas.

Pero su caso parece todavía menos convincente para este episodio.

Se trata de un espejo de agua pequeño, escondido entre bosques y relieves, bastante más al sudoeste. No parece un lago que pudiera divisarse fácilmente a lo lejos durante una exploración rápida. Para encontrarlo, habría hecho falta internarse en una zona mucho más específica, con una cuota considerable de azar.

Por eso conviene mencionarlo sólo como parte del paisaje regional, no como candidato fuerte para explicar la frase de Fontana.


Tercer candidato: Coyte

Si el lago observado no era el Buenos Aires, y si el Blanco también presenta dificultades, entonces aparece una alternativa más cercana al área probable de reconocimiento: Coyte.

La laguna o lago Coyte se encuentra mucho más cerca del sector que pudo haber recorrido la comisión de Mayo desde el entorno del Senguer superior. También encaja mejor con una exploración breve, parcial y realizada con información incompleta.

Esto no significa que la comisión haya llegado necesariamente hasta Coyte.

Tampoco significa que la identificación esté resuelta.

Pero Coyte tiene una ventaja importante: exige menos supuestos.

No obliga a imaginar una marcha extremadamente larga hasta el área visual del Lago Buenos Aires. No obliga a internarse hasta el sector del Lago Blanco atravesando o reconociendo otros accidentes importantes que luego no aparecen mencionados. Y permite explicar mejor por qué Fontana habló de un lago hacia el sur sin ofrecer una descripción detallada.

Coyte, en este sentido, no prueba la hipótesis.

Pero vuelve más razonable la duda.


Mapa actual: Lago Fontana, Lago Buenos Aires y cursos de agua intermedios

Reconstrucción aproximada sobre mapa actual. La distancia mínima entre el Lago Fontana y el Lago Buenos Aires supera los 300 km ida y vuelta, sin considerar desvíos, relieve ni exploraciones intermedias. La línea recta del mapa moderno no representa el recorrido real de la expedición.


El río sigue siendo el problema

Ahora bien: aun si el lago observado hubiera sido Coyte, eso no resuelve automáticamente qué río exploró la comisión de Mayo.

Y este punto es fundamental.

Fontana no sólo dijo que vieron un lago al sur. También escribió que descubrieron un río que bajaba del oeste. En el primer artículo ya vimos que agregó otro detalle importante: desde allí, al no poder internarse hacia el oeste, costearon el nuevo río hacia el este unos diez kilómetros y luego cortaron hacia el río Senguer con rumbo noreste.

Ese pequeño itinerario es una de las piezas más importantes de toda la discusión.

Porque obliga a mirar la red de cursos de agua al sur del Senguer superior, no solamente los lagos.

En esa zona aparecen varios elementos que deben considerarse juntos:

  • el Arroyo Verde;
  • el sistema de Coyte;
  • el Arroyo Tacho;
  • y, más al sur, el actual Río Mayo.

El Arroyo Verde resulta especialmente interesante porque presenta un eje más claro de oeste a este. Esa orientación encaja bastante bien con la idea de un río que bajaba del oeste y que luego fue costeado hacia el este durante algunos kilómetros.

El sistema Coyte, en cambio, se vincula mejor con la presencia de una laguna hacia el sur, pero no resuelve por sí solo la identificación del río recorrido. Su orientación es más oblicua y no se presenta como un oeste-este tan limpio como el Arroyo Verde.

Entre ambos aparece el Arroyo Tacho, otro curso cercano que obliga a mirar la región como una red de drenajes y no como una línea simple entre el Lago Fontana y el Río Mayo.

Por eso, Arroyo Verde y Coyte cumplen funciones distintas dentro de la hipótesis. Arroyo Verde parece más compatible con la descripción del curso de agua: un río o arroyo que viene del oeste y puede costearse hacia el este. Coyte, en cambio, parece más compatible con la observación del lago.

Esa diferencia impide cerrar el problema de manera simple.

La duda, entonces, no es solamente si el lago era Coyte.

La duda más precisa es otra:

¿lo que la comisión vio y recorrió corresponde mejor al sistema de Coyte, al Arroyo Verde, o a una observación parcial reconstruida después como si perteneciera al actual Río Mayo?

Esa es la verdadera dificultad.


Mapa de detalle: Arroyo Verde, Coyte, Tacho y Río Mayo

Detalle geográfico de la zona ubicada al sur del Senguer superior. El mapa debe mostrar la relación entre Arroyo Verde, Coyte, Arroyo Tacho y el actual Río Mayo. La clave no es trazar una ruta definitiva, sino mostrar que la región forma una red de cursos cercanos capaces de generar confusión en una reconstrucción posterior.


Lo que muestra el croquis

El croquis de Fontana también debe mirarse con cautela.

No es un mapa moderno. No tiene la precisión que hoy exigiríamos a una representación cartográfica. Pero tiene valor porque muestra cómo la expedición intentó traducir sus observaciones a un plano.

En ese croquis, la comisión de Mayo aparece como un reconocimiento hacia el sur del área del Lago Fontana y el Senguer superior. El trazado es breve, esquemático, y no parece representar una larga penetración hacia los grandes lagos del sur.

También hay otro detalle llamativo: si Fontana consideraba posible que el lago divisado fuese el Buenos Aires, un espejo de agua enorme y conocido por referencias previas, sorprende que no aparezca representado con claridad en el croquis, ni siquiera como una localización tentativa.

El silencio gráfico importa.

Fontana menciona el lago en el texto, pero el plano no parece otorgarle el mismo peso. Eso sugiere que la información era incierta, demasiado indirecta o difícil de ubicar con seguridad.

Y todavía hay otro elemento que conviene observar con cuidado. El recorrido atribuido a Mayo en el croquis no parece una línea directa hacia un objetivo claro. Más bien sugiere un movimiento envolvente o de reconocimiento, como si la comisión hubiera intentado rodear una zona, cortar campo y volver hacia el Senguer.

Ese dibujo puede leerse de varias maneras.

Podría representar simplemente una exploración abreviada hacia el sur.

Podría reflejar un intento de encontrar un paso o un curso de agua que permitiera avanzar hacia el oeste.

Pero también podría corresponder a un movimiento útil para cortar rastros o cubrir terreno en caso de que Platero y su familia hubieran intentado dirigirse hacia el sur. No hay que afirmarlo como hecho, pero la forma del trazado permite dejar planteada la pregunta.

En cualquier caso, el croquis refuerza una impresión: el episodio fue registrado como una exploración limitada y envolvente, no como una marcha extensa hasta el área del Lago Buenos Aires.


Croquis de Fontana: sector del Lago Fontana y comisión de Mayo

Recorte del croquis de Fontana correspondiente al sector del Lago Fontana y la comisión enviada al mando de Mayo. La imagen debe usarse como apoyo visual del relato, no como prueba cartográfica exacta.


La ausencia de Platero

Todavía queda una pregunta incómoda.

Si la comisión de Mayo salió hacia el sur mientras Martín Platero seguía con la expedición, ¿por qué no aparece asociado a esa partida?

La pregunta importa porque Platero era, al menos, uno de los hombres que más podía ayudar a orientarse en una geografía que los expedicionarios apenas comenzaban a interpretar. Aunque no conociera el paso hacia Chile desde el Lago Fontana, podía seguir siendo útil para reconocer campos hacia el sur, ubicar aguadas, interpretar rastros o aportar nombres indígenas de lugares.

Si Mayo iba a moverse por terrenos que la expedición no había recorrido, llevar a Platero habría tenido sentido.

Pero el relato de Fontana no lo menciona junto a la comisión.

Y el diario de Thomas muestra otro problema: el 1° de enero, Platero ya había huido. Ese mismo día enviaron cuatro hombres hacia el campamento donde había quedado su familia. Al día siguiente, desde el campamento principal, mandaron siete hombres más para intentar alcanzarlo.

La reacción fue importante.

Eso sugiere que Platero todavía importaba mucho para la expedición.

Tal vez por miedo a perder animales o equipos.

Tal vez porque seguía siendo útil como baqueano.

Tal vez porque su fuga era vista como un acto grave dentro de la disciplina de la marcha.

O por todas esas razones a la vez.

Pero lo cierto es que su ausencia cambia la lectura del episodio. Si Mayo salió después de la ceremonia del 1° de enero, entonces ya no contaba con el principal conocedor indígena del terreno. Y si salió antes, sigue llamando la atención que Platero no aparezca mencionado como parte de una comisión enviada justamente a explorar campos desconocidos.


Una duda más precisa

A esta altura, el problema ya no puede reducirse a una sola pregunta.

No se trata únicamente de saber si Mayo llegó o no llegó al actual Río Mayo.

La duda es más precisa.

Fontana supuso que el lago observado hacia el sur podía ser el Lago Buenos Aires. Pero esa identificación parece difícil por distancia, tiempo y falta de referencias intermedias. El problema se agranda si se recuerda que el Lago Buenos Aires queda mucho más al sur que el actual Río Mayo. Es decir: no basta con imaginar que la comisión alcanzó el valle del Río Mayo; habría que aceptar que desde allí, o desde algún punto todavía más favorable, pudo divisar o inferir un lago situado mucho más lejos.

El Lago Blanco fue propuesto después como alternativa, pero también presenta dificultades. No parece un lago fácilmente visible a distancia, queda también al sur del Río Mayo, y para llegar a su zona deberían aparecer otros rasgos como el Chalía o la laguna Quilchamal.

Coyte, en cambio, queda mucho más cerca y encaja mejor con una exploración breve.

Pero incluso si Coyte explica mejor el lago, el río sigue abierto.

El Arroyo Verde parece ajustarse mejor a la descripción de un curso que baja del oeste y se recorre hacia el este. El sistema Coyte se relaciona mejor con la presencia del lago. Y el Arroyo Tacho agrega otra pieza a una red hidrográfica que no se deja simplificar.

Por eso, el dato del lago no cierra la investigación.

La vuelve más interesante.

Porque si el lago visto por Mayo no era el Buenos Aires, entonces también debemos preguntar qué río recorrió realmente.

Y para entender cómo pudo moverse una comisión en esa región, todavía falta mirar a un personaje clave: Martín Platero.

Su presencia, su fuga y la reacción que provocó en la expedición serán el próximo paso de esta investigación.


Fuentes citadas en este artículo

  • Fontana, Luis Jorge. Viaje de Exploración en la Patagonia Austral. Primera edición, 1886.
  • Thomas, John Murray. “Diario de Viaje de la Expedición de los Rifleros”, en Revista Camwy, n.º 10, Museo Histórico Regional de Gaiman, noviembre de 1985.
  • “La Compañía de Rifleros…”, Revista Argentina Austral, n.º 385, año XXXV, noviembre de 1963.
Última actualización · 21 may. 2026 (1)
  • ✍️ Río Mayo

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