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Artículo 1: ¿Gregorio Mayo realmente llegó al Río Mayo?

Los orígenes discutidos de Río Mayo

El problema de los tiempos

En Río Mayo, la historia del origen del nombre del pueblo parece conocida desde hace generaciones. La versión tradicional sostiene que Gregorio Mayo descubrió el río que hoy lleva su nombre durante la expedición encabezada por Luis Jorge Fontana entre 1885 y 1886. Desde entonces, ese curso de agua quedó incorporado a la geografía histórica del Chubut como el Río Mayo, y más tarde también daría nombre a la localidad.

Pero cuando uno vuelve a las fuentes originales, compara las fechas y mira el mapa actual con algo de paciencia, aparece una primera duda incómoda: los tiempos no parecen cerrar del todo.

No se trata todavía de afirmar que la historia sea falsa. Tampoco de negar el valor de la expedición de Fontana ni el papel de Gregorio Mayo. El punto es más simple y, justamente por eso, más interesante: si la comisión de Mayo llegó realmente hasta el actual Río Mayo, tuvo que hacerlo en un margen de tiempo extremadamente ajustado.

Y ahí es donde los tiempos empiezan a llamar la atención.


Volver al relato de Fontana

La principal fuente para reconstruir esta parte de la expedición es el libro de Fontana: Viaje de Exploracion en la Patagonia Austral. 1ra Ed. 1886.

Ese texto no es un diario íntimo ni una libreta de campaña escrita día por día. Es una memoria oficial, redactada por Fontana como gobernador del Territorio Nacional del Chubut y dirigida al Presidente de la República. Ese dato importa porque ayuda a entender el tono del relato: Fontana cuenta una empresa de exploración nacional, ordena los hechos, destaca los descubrimientos y presenta la marcha como una expedición exitosa pese a las dificultades.

Pero también importa por otra razón: al ser una memoria general, muchos episodios aparecen resumidos.

En esta serie nos concentraremos principalmente en los días que la expedición pasó en el entorno del actual Lago Fontana y en la comisión enviada al mando de Gregorio Mayo. Otros episodios del viaje aparecerán más adelante cuando ayuden a entender mejor lo ocurrido durante esos días.

Y uno de esos episodios es, justamente, el de Gregorio Mayo.


Una expedición en busca de un paso hacia Chile

A fines de diciembre de 1885, la expedición de Fontana avanzaba por el curso superior del río Senguer. El objetivo no era fundar pueblos ni nombrar ríos: buscaban un paso hacia Chile por donde el explorador de la armada chilena Enrique Simpson había entrado en territorio argentino.

Fontana y sus hombres intentaban reconocer la zona cordillerana, ubicar el nacimiento del Senguer y verificar si existía una comunicación posible hacia el oeste. Estaba convencido de que, si lograban resolver las diferencias entre los recorridos descritos años antes por Musters y Simpson, podrían encontrar una vía de comunicación hacia el Pacífico siguiendo los valles vinculados al río Aysén.

El 26 de diciembre dejaron el campamento de Paso de los Tehuelches, en los alrededores de la confluencia del río Gato y río Senguer. Recién el día 29 de diciembre llegaron al lago que pocos días después recibiría el nombre de Lago Fontana.

Cuando llegamos a la margen del lago, el primero que se apeó del caballo fue el joven Berroyn, quien levantando una taza con agua, me la ofreció, diciéndome: -Señor, tengo mucha sed, pero es al señor Gobernador a quien le corresponde beber primero del agua de este hermoso lago.

Luis Jorge Fontana, Viaje de Exploración en la Patagonia Austral. 1886.

La escena tiene algo de ceremonia, pero el contexto era mucho menos cómodo de lo que sugiere una lectura rápida.

La expedición avanzaba mucho más lentamente de lo que hoy podría imaginarse mirando un mapa moderno.

Los ríos obligaban a cruzar cargueros y animales en pasos inseguros; algunos caballos se hundían en cuevas ocultas entre los pastizales y ciertos sectores boscosos resultaban casi imposibles de atravesar. Incluso después de dejar parte de la carga en el campamento para avanzar más livianos hacia la cordillera, el grupo seguía moviéndose en condiciones difíciles y sobre una geografía que todavía intentaban comprender mientras avanzaban.

Fontana resumió así el obstáculo que tenían por delante:

Pero, las montañas escarpadas y los bosques espesísimos nos oponían resistencia invencible por ese lado. […] Faltos de herramientas, y ya escasos de víveres, sintiendo además que las fuerzas físicas disminuían rápidamente […] era bienaventurado continuar, y más, cuando todo nos decía que el éxito de la expedición, tan feliz hasta entonces, podía comprometerse.

Luis Jorge Fontana, Viaje de Exploración en la Patagonia Austral. 1886.

En ese contexto aparece el episodio central de esta serie: la comisión enviada al mando de Gregorio Mayo.

Por esta razón, despaché una comisión de diez hombres al mando del señor Mayo con orden de bajar por la costa del Senguel, hasta un punto en que pudiese cortar al sur algunas leguas o hasta el paraje en donde le fuere posible cambiar rumbo al oeste y penetrar en el valle del Aissen, y una vez alcanzado el río, procurar reconocer el paso a Chile. Entre tanto, nosotros lo esperaríamos en nuestro primer campamento (Paso de los Tehuelches), en cuyo punto habíamos dejado la chusma y nuestros cargueros…

Luis Jorge Fontana, Viaje de Exploración en la Patagonia Austral. 1886.

Más adelante, Fontana volvería a referirse a esa partida en términos elogiosos:

Así, mientras uno de mis mejores ayudantes desempeñaba comisión de tanta importancia, continuamos nosotros nuestras pesquisas por las costas del lago…

Luis Jorge Fontana, Viaje de Exploración en la Patagonia Austral. 1886.

Mientras intentaban encontrar un paso hacia el oeste, la expedición también dedicó parte del tiempo a explorar los alrededores del lago y reunir información que pudiera tener valor económico. Buscaron oro en los cursos de agua, recogieron fósiles y registraron incluso la presencia de carbón de piedra.

El día 1° de enero de 1886 se realizó una ceremonia junto al lago. Allí la expedición decidió dar nombre al lago y dejó constancia escrita de esa decisión. Fontana escribiría más tarde que no estaba de acuerdo con que el lago llevara su propio nombre. Después se improvisó una pequeña celebración por el nuevo año y emprendieron el regreso.

En cuanto a Mayo, Fontana escribió:

El resultado de la comisión está trazado en el plano y es el siguiente: marchó por el sur casi en la longitud de nuestro campamento, precisamente hasta el grado 45° y 25’ de latitud, descubriendo un río que bajaba del oeste, el cual lleva el nombre de su descubridor

Luis Jorge Fontana, Viaje de Exploración en la Patagonia Austral. 1886.

Fontana incluso dejó una descripción resumida de cómo la comisión regresó al Senguer. La descripción es breve, pero incluye algunos detalles geográficos que conviene conservar porque más adelante volverán a aparecer.

Desde allí, no pudiendo internarse al Oeste por falta de elementos, costearon el nuevo río al E. diez kilómetros, cortando enseguida hasta el río Senguel con rumbo N. E. a la altura por donde se le reúne el arroyo que baja de la pendiente Oriental de la precordillera.

Luis Jorge Fontana, Viaje de Exploración en la Patagonia Austral (1886)

Aunque resumido en pocas líneas, el relato sugiere una exploración concreta y con un recorrido definido, no una simple observación ocasional desde la distancia.

Esa frase es la base de la interpretación tradicional: el río descubierto por Mayo sería el actual Río Mayo.

Pero la frase, leída sola, deja afuera un problema fundamental: ¿cuándo ocurrió exactamente ese reconocimiento y cuánto tiempo tuvo Mayo para hacerlo?


El 31 de diciembre y el 1° de enero

Los días clave son el 31 de diciembre de 1885 y el 1° de enero de 1886.

Según el relato general de la expedición, en esos días el grupo se encontraba en la zona del Lago Fontana. Allí se hicieron reconocimientos del terreno, ascensos a cerros cercanos y finalmente una ceremonia para dar nombre al lago.

La secuencia es importante porque reduce mucho el margen disponible para una salida larga hacia el sur.

Si Gregorio Mayo partió desde las inmediaciones del Lago Fontana, llegó hasta el actual valle del Río Mayo, reconoció un río que bajaba del oeste y regresó al encuentro del grupo principal, el viaje debió ser muy rápido. No hablamos de un simple traslado por camino conocido, sino de una exploración en territorio poco documentado, con necesidad de observar el terreno, interpretar cursos de agua y decidir si alguno podía conducir hacia el oeste.

Ese detalle cambia todo.

“Una cosa es recorrer distancia. Otra muy distinta es explorar.”


Mapa actual: Lago Fontana, río Senguer y actual Río Mayo

Reconstrucción aproximada sobre mapa actual. La distancia mínima entre el Lago Fontana y el actual valle del Río Mayo ronda los 140–150 km ida y vuelta, sin considerar desvíos, relieve ni exploraciones intermedias. La línea recta del mapa moderno no representa el recorrido real de la expedición.


La distancia que incomoda

Al mirar un mapa actual, la distancia entre el Lago Fontana y el actual Río Mayo no parece menor. Incluso tomando recorridos muy simplificados, en línea casi directa, el trayecto de ida y vuelta implica una marcha exigente.

Y eso sin contar lo más importante: el terreno real no se recorre en línea recta.

Entre el Lago Fontana, el Senguer superior y el actual valle del Río Mayo hay relieves, cursos de agua, mallines, sectores boscosos y desvíos naturales. Además, la expedición no contaba con una cartografía precisa como la actual. Los hombres de Fontana no estaban siguiendo una ruta ya marcada: estaban intentando entender la geografía mientras avanzaban.

Por eso, el problema no es solamente cuántos kilómetros hay.

El problema es qué debía ocurrir dentro de ese recorrido:

  • salir desde la zona del Lago Fontana;
  • avanzar hacia el sur o sudoeste;
  • encontrar un río que bajara del oeste;
  • reconocerlo lo suficiente como para informarlo;
  • evaluar si permitía avanzar hacia la cordillera;
  • interpretar correctamente el terreno observado;
  • y regresar al grupo principal.

Todo eso, aparentemente, en una ventana temporal muy reducida.

No es imposible en términos absolutos. Pero sí es lo bastante ajustado como para exigir una revisión más cuidadosa.


Lo que conviene mirar en un mapa actual

Para entender la duda, conviene ubicar cuatro puntos en un mapa moderno:

  1. el Lago Fontana;
  2. el río Senguer;
  3. el actual Río Mayo;
  4. los cursos y lagunas intermedias hacia el sur.

A simple vista, el recorrido tradicional supone una excursión considerable desde la zona del lago hacia el sur.

Y ahí aparece otro detalle llamativo.

La descripción que dejó Fontana sobre la comisión de Mayo es extremadamente breve.

No aparece una narración detallada de una larga marcha, ni una descripción amplia de los valles que deberían haber atravesado o visto. El episodio está resumido en pocas líneas, casi de manera esquemática.

Eso llama la atención porque los cursos de agua eran fundamentales para la expedición. No solo servían para orientarse: también eran claves para buscar pasos, pasturas, zonas fértiles e incluso indicios de oro.

Si la comisión de Mayo hubiera llegado efectivamente hasta el actual Río Mayo, uno esperaría una descripción más rica del paisaje hidrográfico. Sin embargo, el relato conservado es muy escueto.


Una duda, no una conclusión

Este primer problema no alcanza, por sí solo, para descartar la versión tradicional.

Podría haber errores en las fechas. Fontana pudo haber resumido acontecimientos. Mayo pudo haber viajado con pocos hombres, sin cargueros, mucho más rápido que el grupo principal. También es posible que parte del recorrido haya sido reconstruido después con información incompleta.

Todas esas posibilidades deben quedar abiertas.

Pero justamente ahí empieza la investigación: cuando una explicación tradicional necesita demasiadas aclaraciones para sostenerse, vale la pena volver a mirar las fuentes.

La pregunta inicial no es si Gregorio Mayo merece o no el nombre del río. La pregunta es más concreta:

“¿La comisión de Mayo llegó realmente hasta el actual Río Mayo?”

Por ahora, la primera señal de alerta son los tiempos.

Y los tiempos, en esta historia, no son un detalle menor.


La próxima pista

El relato de Fontana abre la pregunta. Pero otra fuente de la misma expedición permite revisar esos días con mucho más detalle: el diario personal de Murray Thomas.

A diferencia de la memoria oficial, Murray anotó horarios, movimientos, esperas, ascensos y campamentos. Y cuando se ordenan esos apuntes día por día, la cronología del viaje empieza a verse muy distinta.


Fuentes citadas en este artículo

  • Fontana, Luis Jorge. Viaje de Exploración en la Patagonia Austral. Primera edición, 1886.
  • Murray Thomas, John. Diario de la expedición de los Rifleros del Chubut (1885-1886).

Próximo artículo

Artículo 2: El diario de John Murray Thomas

Última actualización · 21 may. 2026 (1)
  • ✍️ Río Mayo

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